Me gustaría encontrar la forma de escribir todo lo que siento por vos en una simple nota... pero creo que nunca alcanzaría, nunca serían suficientes abrazos y besos para que sepas cuánto te amo...
Llegaste a mi vida un día con lluvia, una semana antes de cumplir mis quince años, yo estaba desorientada y perdida en un mundo que odiaba, que no quería volver a ver. Llegaste en una camioneta junto a la dueña del lugar dónde vivías. Tocaron el timbre de mi casa y yo estaba en mi habitación con mis dos hermanas hablando de mi cumpleaños, mi mamá salió a abrir la puerta, tardo diez minutos y subió con nosotras. Una de mis hermanas bajo y subió con una cajita chiquita y verde con un dibujo de un huesito... la miré con atención y después de ella subió mamá con una caja más grande, cuadriculada, celeste, azul y blanca, con un moño enorme y celeste. Miré la caja y lo que menos pensaba era que ibas a estar vos adentro... entonces la sacudí un poco y mamá me dijo que no lo hiciera y que la abra... Entonces dejé la caja en el piso y ví que se movió, me asusté, pero rápido saqué la cinta y el moño y con cuidado la abrí... lo que menos me imaginaba era que vos ibas a estar ahí adentro... pero sí, estabas ahí. Te toqué despacio y me dio impresión agarrarte... eras tan chiquito... me puse a llorar y te agarré rápido y te acobijé en mis brazos, eras una bolita blanca con una nariz que parecia una pelotita negra, tus piernitas medían como mucho tres centímetros y tu colita era mi dedo meñique. Desde ése día fuiste y sos lo más importante que tengo, sos como mi bebé, mi regalo que me mandó dios, para que me proteja, me acompañé, para que me saque siempre una sonrisa al verte... pero más que nada, fuiste el regalo que me mandó mi ángel para darme fuerzas y seguir adelante. Muchos pensarán que sos sólo un perro, pero para mi sos lo mejor que tengo, lo que nunca quiero que me falte, lo que me da las ganas de vivir día a día, aunque a veces esté histérica y te trate mal, sabés muy bien que te amo con todo mi corazón y sé que vos también a mi. Gracias por siempre darte cuenta cuando estoy mal, por aguantarme cuando te molesto, cuando te cargoceo y no te dejo un segundo tranquilo, por lamer mis lágrimas y gracias por éstos dos años ya que pasamos juntos.
Te amo con todo mi corazón mi bebito, siempre juntos ♥.
