Aunque si, a veces nos sentimos solos, pero estamos rodeados de gente, sentimos que nadie nos entiende, que no podemos confiar en las personas hasta que llega el momento en el que te das cuenta que no estás solo realmente, que estás con vos mismo y ¿qué mejor compañía que estar solo con vos mismo?
Es en el momento que te encontrás con el yo interior, en el que pensás, en el que escuchando una canción o simplemente pensando te das cuenta de las cosas, encontrás soluciones, preguntas y hasta a veces... respuestas.
No estamos tan solos como pensamos cuando nos sentimos solos, siempre está ése recuerdo, ésa canción, ésa palabra que nos va a hacer sentirnos cerca de alguien, ése amigo que nos acompañó y nos va a acompañar siempre. Muchas veces me agarran ésos ataques de soledad, de necesitar estar sola para estar conmigo misma, para relajarme, para no pensar o para pensar, para gritar, para llorar, para recordar, para reír, para soñar. A éste mundo llegamos solos y nos vamos a ir solos, pero éso no quiere decir que estemos solos realmente, porque hay personas que nos acompañan desde los primeros pasos y aunque capas no nos acompañen hasta el último físicamente nos van a acompañar siempre, en el corazón y en la mente.
